Por Nacho Blaconá

Una herida que no cerraba. Una bengala que titilaba en sus conciencias. 194 historias mudas y un país en llamas. Un sistema feroz que avanzaba y envolvía en nuevas tragedias sin dejarles rumiar las desgracias pasadas. Esto y mucho más era el PAIS CROMAÑON.

Desde aquel fatídico fin de año los petardos sabían a desconsuelo. Cada 31 de Diciembre los habitantes tenían una cruz en sus espaldas, una señal que les recordaba que la sociedad fragmentada y desintegrada los dejaba al borde del colapso.
Mientras tanto se asesinaban en vanos debates buscando un responsable.

Audio que nunca llego a salir al aire

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Y se echaban culpas ajenas poniéndose en moralistas, ya que parecía una alternativa cómoda. O salían a la calle con la camiseta negra, las anteojeras y el walkman al mango para putear al primero que los mirara pasar y que esto diera a entender su rebeldía e indiferencia. De cualquier manera siempre mostraban su costado hipócrita...

Culpables 1

Culpables 2

En el PAIS CROMAÑON la justicia desperdiciaba su tiempo buscando responsables de un desastre que pudo haberse evitado, y sin embargo, no impedía que vuelva a repetirse.
En el PAIS CROMAÑON los padres de las víctimas malgastaban su fuerza en querer enjuiciar y castigar a aquellos que malgastaban su fuerza en defender y justificarse.
En el PAIS CROMAÑON los grandes medios desinformaban, confundían, complicaban y mareaban la opinión pública sin arrojar un atisbo de luz sobre la oscuridad que los envolvía.
En el PAIS CROMAÑON los políticos seguían manipulando estratégicamente, separando con habilidad las personas para que nunca se puedan juntar y pelear con el mismo objetivo, a el único para todos: ELLOS MISMOS.

Un día, un extraño día, propusieron si no era hora de hacer un MEA CULPA y revisar quien NO había llevado una bengala ese 31 de Diciembre.

Los padres sin trabajo, la madres desesperadas que no llegaban a pagar sus cuentas a fin de mes, los hermanos egoístas que no se reconocían, los abuelos olvidados y tristes,
los religiosos predicadores, los excluidos, los marginados, todos se miraron entre sí y dijeron : “El que esté libre de culpa que NO la arroje primero”.

E incendiaron la República.

audio PATO cantante de CALLEJEROS

Consuelo:

Como siempre, el arte nos rescata de nuestras miserias cotidianas.
Si le vienen ganas de llorar, vincule con esta página.

Tema de Leon Gieco "Un minuto"